domingo, 21 de marzo de 2010

Odres nuevos

Se le acercaron entonces los discípulos de Juan y le preguntaron:
- ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?
Jesús les contestó:
- ¿Es que pueden estar tristes los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que les quitarán al novio; entonces ayunarán. Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque lo añadido hará encoger y el desgarrón se hará mayor.
Tampoco se guarda el vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, se pierde el vino y se estropean los odres. El vino nuevo se guarda en odres nuevos, y así se conservan los dos.

Mateo 9, 14-17

* * *

Jesús siempre nos muestra disyuntivas, es decir, siempre nos muestras las diferentes opciones. En este caso en particular tenemos dos ejemplos, el primero es con respecto al ayuno, y nos pone en balanza el hecho del ayuno inútil en tiempos de alegría y fiesta. Ayunar aparenta ser algo útil, pero en realidad, útil para quién? ¿Para quién ayuna? ¿Qué se logra exactamente con un ayuno? Muchas veces usé el ayuno como una forma de autocontrol, pero, aunque sí lo lograba descuide una vez mi salud y eso no estuvo bien que digamos. El ayuno es algo relativo, es decir, podemos dar a nuestro prójimo parte de nuestra comida y compartir y eso estaría muy bien, pero debemos tener en cuenta que nosotros al igual que él merecemos estar bien, así que en vez de un ayuno rígido, comparta su comida a la mitad con alguien. No necesariamente tiene que ser un desamparado o alguien de la calle, puede ser un colega con el que pueda compartir un momento como ese.

Cuando Jesús habla de vino viejo y el nuevo, me parece que está hablando del antiguo y el nuevo testamento, es decir, la vieja ley y la ley que Él nos proclamó (la nueva). Los odres se refieren a nuestras mentes, si tratamos de juzgar la nueva ley con nuestra vieja forma de pensar, explota. Debemos limpiar nuestras mentes, hacerla nueva, para que pueda entrar a ella sus nuevas reglas de vida y las podamos conservar por toda la vida.

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