domingo, 23 de enero de 2011

Jesús, carpintero milagroso

El padre de Jesús era artesano, y por aquel tiempo fabricaba arados y yugos. Le encargaron que hiciera una cama para una persona rica. Sucedió que no de los dos varales del encargo era más corto que el otro. Como José no sabía qué hacer, dijo el niño Jesús a su padre: “Pon los dos maderos en tierra e iguálalos partiendo de la mitad”.
Hizo José lo que le dijo el niño. Se colocó Jesús en una de las partes, tomó el madero más corto y, estirándolo, lo dejó igual que el otro. Al verlo su padre José, se llenó de admiración. Y tomando al niño lo cubrió de besos, diciendo: “Soy feliz, porque Dios me ha dado este hijo”.

Evangelio del Pseudo Tomás, 13.

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José da gracias a Dios porque Jesús le resolvió un problema imposible de resolver en términos normales, sin embargo, veremos que más adelante le teme a su propio hijo cuando se enfrenta con unos maestros. Lo veremos en las próximas entregas.

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