domingo, 10 de junio de 2012

Los obreros de la viña


Mateo 20, 1-16: Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

* * *
Este texto puede ser algo confuso, ya que el dueño de la viña le paga a todo el que trabajó, indistintamente la misma paga. Desde un punto de vista humano y real esto sería injusto, así como se lo manifestaron los obreros que tuvieron todo el día. Sin embargo, tenemos que estar claros que Jesús inicia su discurso diciendo “porque el reino de los cielos es…”, Él no se está refiriendo a lo que hacemos acá, sino como el Padre juzga al hombre que realiza lo que tiene que debe hacer, es algo así como, lleva una buena vida y no importa si viviste 10 años, 38 años, 50 o 100 años, la paga al final es la misma: la vida eterna. Moraleja: haz lo que viniste a hacer, preocúpate por tu jornada y no por la de los demás, ya que el Padre es quien decidirá la paga.

¡Feliz domingo!

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