lunes, 27 de enero de 2020

El yoga de Jesús


Paramahansa Yogananda es reconocido como «el padre del yoga en Occidente» y considerado una de las figuras espirituales más destacadas de nuestro tiempo. The Second Coming of Christ -su monumental obra acerca de «las enseñanzas originales de Jesús- se publicó en 2004 en dos grandes volúmenes que suman más de 1.700 páginas. Llevando al lector, versiculo por versículo, a través de los cuatro Evangelios, los 75 discursos que componen la obra aportan profundas disertaciones sobre el verdadero significado del mensaje de Jesús, mostrando que sus palabras sólo se pueden comprender plenamente si se examinan a la luz de su propósito original: ofrecer un sendero hacia la experiencia directa y  personal del «Reino de Dios dentro de vosotros».

lunes, 20 de enero de 2020

La segunda venida de Cristo

• ¿Enseñó Jesús la ciencia de la meditación -a semejanza de los
antiguos sabios y maestros de Oriente-, considerándola como el
camino para entrar en el Reino de los Cielos?
• ¿Existieron acaso enseñanzas ocultas que les fueron transmitidas  a los discípulos más cercanos y se perdieron o eliminaron com el paso de los siglos?
• ¿Enseñó realmente Jesús que quienes no sear cristiantos se hallan excluidos del reino de Dios? ¿Puede la lectura literal de los
Evangelios aportarnos en verdad, de manera profunda, el trascendental mensaje de Jesús para la humanidad?

Con reverente entendimiento y una claridad sin precedentes, Paramahansa Yogananda responde a estos y muchos otros interrogantes en su libro The Second Coming of Christ: The Resurrection of the Christ
Within You' [La Segunda Venida de Cristo: La resurrección del Cristo que mora en tu interior]. Y las conclusiones del autor concuerdan de forma extraordinaria con las continuas investigaciones de los estudiosos
contemporáneos en materia de religión acerca del profundo contenido esotérico y vivencial del cristianismo de los primeros tiempos, tal como se demuestra en los «evangelios gnósticos" y otros manuscritos recientemente descubiertos que se hallaban perdidos desde los siglos II y III de nuestra era.

lunes, 29 de abril de 2019

Tus pecados son perdonados


Lucas 7:36-50: Un fariseo invitó a Jesús a comer, y Jesús fue a su casa. Estaba sentado a la mesa, cuando una mujer de mala vida, que vivía en el mismo pueblo y que supo que Jesús había ido a comer a casa del fariseo, llegó con un frasco de alabastro lleno de perfume. Llorando, se puso junto a los pies de Jesús y comenzó a bañarlos con lágrimas. Luego los secó con sus cabellos, los besó y derramó sobre ellos el perfume. El fariseo que había invitado a Jesús, al ver esto, pensó: "Si este hombre fuera de veras un profeta, se daría cuenta de qué clase de persona es esta que lo está tocando: una mujer de mala vida."
Entonces Jesús le dijo al fariseo:
–      Simón, tengo algo que decirte. El fariseo contestó:
–      Dímelo, Maestro.
Jesús siguió:
–      Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y como no le podían pagar, el prestamista les perdonó la deuda a los dos. Ahora dime, ¿cuál de ellos le amará más?
Simón le contestó:
–      Me parece que el hombre a quien más le perdonó.
 Jesús le dijo:
–      Tienes razón.
Entonces, mirando a la mujer, Jesús dijo a Simón:
–      ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; en cambio, esta mujer me ha bañado los pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me saludaste con un beso, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. No me pusiste ungüento en la cabeza, pero ella ha derramado perfume sobre mis pies. Por esto te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; pero la persona a quien poco se le perdona, poco amor muestra.
Luego dijo a la mujer:
–      Tus pecados te son perdonados.
Los otros invitados que estaban allí, comenzaron a preguntarse:
–      ¿Quién es este, que hasta perdona pecados?
Pero Jesús añadió, dirigiéndose a la mujer:
–      Por tu fe has sido salvada; vete tranquila.

 * * *
Un pasaje un poco largo, pero como se dice ahora, sin desperdicio. Recordemos que un fariseo es una persona que se caracterizaba por observar escrupulosamente la Ley mosaica, o sea para nosotros los cristianos sería el antiguo testamento. Simón, el fariseo, Al ver como una mujer “pecadora” va y lo toca. Para ellos eso era una abominación, o sea, que te toque una mujer pecadora, es como si fuera una leprosa o peor. Así que, un duro golpe le da Jesús a Simón, primero con la parábola del prestamista, y luego, cuando le perdona los pecados a la mujer. Pero, aunque Él (Jesús) le perdona los pecados, le añade: Por tu fe has sido salvada. En cambio, el fariseo Simón, al ser lo que es, no considera que tiene que ser salvo, él por ser un “guardián” de los preceptos de Moisés, considera que ya está salvo. Pasa mucho con algunos cristianos, nos olvidamos de la humildad, y sentimos que estamos “salvos” por el simple hecho de pertenecer a un grupo.

Feliz inicio de semana.

lunes, 2 de julio de 2018

Disfrutando su presencia


Juan 12:1-8: Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Allí lo invitaron a una cena. Marta servía y Lázaro estaba entre los invitados. María, pues, tomó una libra de un perfume muy caro, hecho de nardo puro, le ungió los pies a Jesús y luego se los secó con sus cabellos, mientras la casa se llenaba del olor del perfume. Judas Iscariote, el discípulo que iba a entregar a Jesús, dijo:
Ese perfume se podría haber vendido en trescientas monedas de plata para ayudar a los pobres.
En realidad no le importaban los pobres, sino que era un ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, se llevaba lo que echaban en ella.
Pero Jesús dijo: "Déjala, pues lo tenía reservado para el día de mi entierro. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre.”

 * * *
Aunque Jesús pueda sonar aquí un poco caprichoso, el mensaje es claro dejen a María disfrutar de mi presencia. Pues, hoy estoy y mañana quizás no. Y así nos pasa a todos, muchas veces estamos tratando de ahorrar hasta la más mínima gota, sin aprovecha nuestro tiempo con nuestros seres amados. Llámese familia, amigos, compañeros, etc.
Dejemos que el tiempo que estamos con aquellos que amamos sea de calidad. Disfrutemos su presencia. Nuestros recuerdos se basan, a la final, en estos momentos.

Feliz inicio de semana.

lunes, 18 de junio de 2018

Administrando el perdón


Juan 20:21-23: Jesús les volvió a decir: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.”

 * * *
En este pasaje, Jesús se les aparece a los discípulos y dice dos frases importantes, la primera es “como el Padre me ha enviado a mí, así los envío yo también”. Y la segunda es “a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos”.
En la primera frase Jesús entrega el testigo como en una carrera de relevo, como ya no va a estar en cuerpo presente, les da a los apóstoles el visto bueno para seguir con la obra que él comenzó.
Y en la segunda, parece que les da la potestad de perdonar los pecados. E incluso, la autoridad de retener los pecados, o simplemente de no perdonar.
A raíz de esta frase tenemos, por ejemplo en la iglesia católica, la posibilidad de decir a un sacerdote nuestros pecados y él decide si son perdonados o no. Pero, ¿sólo podría administrar el perdón un sacerdote? Al parecer todo indica que sí. Sin embargo, y siguiendo el primer punto en orden de ideas, los sacerdotes nos deberían dar el testigo a nosotros y decir: “como Jesús nos ha enviado a nosotros, nosotros también te enviamos” y continuar con la siguiente frase. De modo de que todos nos transformáramos en administradores del perdón. Y no es descabellado. Nosotros nos enfrentamos a diario con un sinfín de situaciones que implican perdonar, perdonar a nuestro padre biológico por habernos abandonado, a nuestro hermano por haber pegado, a mi madre por maltratarme, a mi esposo por ignorarme, o a mi esposa por gritarme. Y una larga lista comienza a aparecer ante nuestros ojos. Cada día, en cada momento, somos los administradores del perdón por aquellas cosas que nos hacen, y también podemos retener ese perdón. Ya quedará de nuestra parte ver si ese “no perdonar” sea sano o no en nuestra vida.

Feliz inicio de semana.

lunes, 11 de junio de 2018

Los trabajadores de la viña


Mateo 20:1-16: Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su viña. Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su viña. Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo. Y fueron a trabajar. Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó: "¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?" Contestaron ellos: "Porque nadie nos ha contratado. Y les dijo: "Vayan también ustedes a trabajar en mi viña. Al anochecer, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: "Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.  Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuando llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario. Decían: "Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor. El dueño contestó a uno de ellos: "Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día?" Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso y tú envidioso?"
Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.

 * * *

Esta parábola de Jesús, uno la lee y a primera vista es como dice el trabajador que se queja: “Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor”.  Y sí, así es el Padre, ¿pero cómo podría ser de otra manera? ¿Acaso una madre o un padre no hace lo mejor para todos sus hijos? Si nosotros que somos como somos, falibles, egoístas, distraídos y envidiosos; tratamos de estar bien con todos nuestros hijos, claro que el Padre lo va a hacer, y lo va a hacer perfectamente.
Así que si cree que va a recibir más porque está haciendo más, bájese de esa nube, la cosas en el reino de los cielos no funcionan igual.

Feliz inicio de semana.

lunes, 18 de diciembre de 2017

El amor hacia los enemigos

Lucas 6,27-36: 38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

* * *
Muchas enseñanzas en un solo pasaje, pero el núcleo de todo es como tratar a quienes consideramos nuestro enemigo. Pero, a veces me pregunto ¿quiénes son realmente nuestros enemigos? Parece trivial, pero para mí no lo es. Para comenzar a veces nuestro enemigo es nuestro propio yo, nuestros pensamientos. Luego, a veces nuestra propia familia son nuestros enemigos, en vez de ayudarnos nos perjudican con sus comportamientos. A veces, hasta nuestros amigos se pueden transformar en nuestros enemigos bajo ciertas circunstancias. Así que la sabiduría del maestro va más allá de lo obvio, va más allá de simplemente mejorar la ley o ampliarla. Lo que ocurre realmente es que la perfecciona. Elimina el ojo por ojo y diente por diente, es decir, no devuelvas mal por mal. Al que te trate mal hazle bien, es decir, se su maestro y muéstrale como se hacen las cosas realmente. Si solo amamos a los que nos interesan y ya, ¿qué esfuerzo estamos haciendo realmente? Esto puede traducirse en tolerancia, y la voy a llevar hasta el extremo de ser tolerantes con aquellos con los que no compartimos nuestra religión y, en general, nuestras creencias. El Padre es tolerante con sus hijos “malos” y “buenos”, y nos trata a todos por igual. Así que, como hijos de Él, el reto es ser como nuestro Padre.

¡Feliz inicio de semana!