En el evangelio apócrifo según Tomás, dice: (3) Jesús dijo: Si los que os guían os dicen: “¡He aquí que el Reino está en el cielo!”, entonces los pájaros del cielo se os adelantarán. Si os dicen: “(Está) en el mar”, entonces los peses se os adelantarán. En cambio, el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros.
Son pocos los pasajes en los libros canónicos en donde Jesús haya estado en una sinagoga enseñando, sí los hay, pero son pocos; eso siempre me ha llamado mucho la atención. Hablar de Jesús y sus enseñanzas sería genial en una montaña, en un parque, en una plaza, en cualquier lugar, como dice el texto apócrifo de Tomás: “el Reino está dentro de nosotros”; si en nuestro corazón está la palabra de Jesús, en cualquier lugar estaremos en presencia del Reino de Dios. Si bien Jesús habla sobre el templo como lugar de oración (Marcos 11, 17), los lugares que escoge para sus grandes discursos son una montaña (El Sermón de la montaña), o una barca en frente a un muelle, etc.
Cuando el Reino de Dios lo tenemos en el corazón, entonces nos acompaña a cualquier lado que vayamos. Si bien los católicos y cristianos, y demás religiones poseen un lugar de reunión, me inclino más por el método de Jesús.
A veces ir a una iglesia no hace una diferencia significativa porque puede que el encargado de enseñar la palabra (sacerdote, diácono, etc.) no esté suficientemente capacitado, o sea muy ortodoxo, o simplemente repite las mismas palabras que acaba de leer, es decir, no hacen un esfuerzo por llegar al corazón de las personas, sino que simplemente hace el rito por cumplir con “sus funciones”. En fin, quizá me haya desviado un poco del tema, pero para cerrar les digo, Dios no está en un templo, el templo es un lugar de recogimiento y oración pues nos permite aislarnos un poco del bullicio exterior, pero no es el único lugar, como comenté en otro pasaje la misma habitación nuestra es un lugar para orar, una montaña con un paisaje hermoso es un lugar propicio para orar y para encontrarnos con nuestro Creador.
Feliz domingo a todos.
domingo, 24 de abril de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
El padrastro de Jesús
Son pocos los pasajes en los que aparece José en la historia de Jesús, es muy poca la información que nos ofrecen los textos canónicos al respecto. Sin embargo, hay un texto apócrifo llamado “Historia de José el carpintero”, y es un texto muy bonito en el que Jesús mismo narra la historia de su padre, según la carne, José.
La historia inicia en el momento que José enviuda: “Hubo un hombre, llamado José, oriundo del pueblo de Belén, de la región de Judá y de la ciudad del rey David. Instruido excelentemente en la ciencia y en la doctrina, fue nombrado sacerdote en el templo del Señor. Fue experto en el arte de la carpintería. De acuerdo con la costumbre de todos los hombres, tomó esposa. Y también engendro hijos e hijas, cuatro varones y dos hembras. Estos son sus nombres: Judas, Justo, Santiago y Simón; los nombres de las dos hijas eran Asia y Lidia. Pero falleció la esposa del justo José, que había estado siempre atenta a la gloria de Dios en todas sus obras. Y José, aquel varón justo, mi padre según la carne y esposo de María, mi madre, se dedicó, en compañía de sus hijos, a su profesión de carpintero.
Luego de eso el texto continúa con la presentación de María al templo a sus doce años. Los sacerdotes buscaron entonces un varón justo para que cuidara de María hasta que le llegara el momento del matrimonio. Es de esta forma que María fue a parar a la casa de José.
Para mí siempre ha sido confuso el papel de José en la historia de Jesús, sin embargo, este libro parece aclarar un poco el panorama. En los libros canónicos no es muy claro si José era mayor o no que María, ni cuan mayor era; en este texto se nos muestra a un José maduro que ya tiene hijos con una mujer previamente.
Sin embargo, en Mateo 1, 18-19: “”El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así: su madre María, que estaba prometida a José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió separarse de ella en secreto”. Y así continúa el texto diciendo como José tuvo la visión del ángel diciéndole a José que ese hijo que iba a concebir María venía del Espíritu Santo.
Salvando las diferencias entre ambos textos, algo si es claro, en el texto canónico no es clara la filiación entre José y su hijastro, es decir, queda claro que José sabe que no es su hijo, sino concebido por el Espíritu Santo.
En esta historia de José se muestra como Jesús realmente llega a amar a su padrastro, veamos este pasaje, donde Jesús pide al Padre celestial por el alma de José: ¡Oh Padre de toda clemencia!, ojos que ves y oídos que oyes, escucha mi súplica y mis plegarias por el anciano José, y envía a Miguel, príncipe de tus ángeles, y a Gabriel, pregonero de la luz y luz de tus ángeles, para que todo su coro vaya con el alma de mi padre José hasta que lo conduzca junto a ti. Esta es la hora en que mi padre necesita misericordia.
La semana que viene mostraremos un poco más de esta filiación entre Jesús y José. Feliz domingo.
La historia inicia en el momento que José enviuda: “Hubo un hombre, llamado José, oriundo del pueblo de Belén, de la región de Judá y de la ciudad del rey David. Instruido excelentemente en la ciencia y en la doctrina, fue nombrado sacerdote en el templo del Señor. Fue experto en el arte de la carpintería. De acuerdo con la costumbre de todos los hombres, tomó esposa. Y también engendro hijos e hijas, cuatro varones y dos hembras. Estos son sus nombres: Judas, Justo, Santiago y Simón; los nombres de las dos hijas eran Asia y Lidia. Pero falleció la esposa del justo José, que había estado siempre atenta a la gloria de Dios en todas sus obras. Y José, aquel varón justo, mi padre según la carne y esposo de María, mi madre, se dedicó, en compañía de sus hijos, a su profesión de carpintero.
Luego de eso el texto continúa con la presentación de María al templo a sus doce años. Los sacerdotes buscaron entonces un varón justo para que cuidara de María hasta que le llegara el momento del matrimonio. Es de esta forma que María fue a parar a la casa de José.
Para mí siempre ha sido confuso el papel de José en la historia de Jesús, sin embargo, este libro parece aclarar un poco el panorama. En los libros canónicos no es muy claro si José era mayor o no que María, ni cuan mayor era; en este texto se nos muestra a un José maduro que ya tiene hijos con una mujer previamente.
Sin embargo, en Mateo 1, 18-19: “”El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así: su madre María, que estaba prometida a José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió separarse de ella en secreto”. Y así continúa el texto diciendo como José tuvo la visión del ángel diciéndole a José que ese hijo que iba a concebir María venía del Espíritu Santo.
Salvando las diferencias entre ambos textos, algo si es claro, en el texto canónico no es clara la filiación entre José y su hijastro, es decir, queda claro que José sabe que no es su hijo, sino concebido por el Espíritu Santo.
En esta historia de José se muestra como Jesús realmente llega a amar a su padrastro, veamos este pasaje, donde Jesús pide al Padre celestial por el alma de José: ¡Oh Padre de toda clemencia!, ojos que ves y oídos que oyes, escucha mi súplica y mis plegarias por el anciano José, y envía a Miguel, príncipe de tus ángeles, y a Gabriel, pregonero de la luz y luz de tus ángeles, para que todo su coro vaya con el alma de mi padre José hasta que lo conduzca junto a ti. Esta es la hora en que mi padre necesita misericordia.
La semana que viene mostraremos un poco más de esta filiación entre Jesús y José. Feliz domingo.
domingo, 10 de abril de 2011
Las misiones
Lucas 10, 1 – 4: “Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde él pensaba ir. Y les dio estás instrucciones:
-La cosecha es abundante, pero los obreros pocos. Rueguen, por tanto, al dueño que envíe obreros a su cosecha. ¡Pónganse en camino! Sepan que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni morral ni sandalias, ni saluden a nadie por el camino.”
Resumamos las instrucciones:
1. No llevar bolsa.
2. No llevar morral.
3. No llevar sandalias.
4. No saludar a nadie en el camino.
¿Hoy en día estas instrucciones se cumplen?
Cualquier que hace un viaje, independientemente que sea una misión o no, se lleva dinero, un morral con la ropa para los días del viaje. Igualmente, puede agregar unos zapatos adicionales por si acaso. ¿Por qué Jesús da estás instrucciones para los misioneros?
Pienso que la respuesta es simple: para evitar cualquier tipo de distracción. Igualmente, indica que no saludes a nadie en el camino, es decir, no interrumpas tu camino, sigue adelante hasta tu destino final.
Pero hay más, veamos un poco más adelante en Lucas 10, 5 – 12: “Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. Si hay allí gente de paz, su paz recaerá sobre ellos; si no, regresará a ustedes. Quédense en esa casa, y coman y beban de lo que tengan, porque el obrero tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa.”
Hoy en día cada congregación tiene una casa en donde llegan los misioneros modernos, donde tienen sus tres comidas seguras, así como un lugar para descansar y tomar un baño. Ciertamente, hay lugares a donde envían misioneros en los que no hay estas comodidades. Yo lo poco que vi, pues vi mucha preparación en cuanto a llevar mucha comida para las misiones. Llegué a ver como solicitaban a las personas colaboración de comida no perecedera para llevar a estos lugares lejanos. Pero ¿por qué no siguen la recomendación de Jesús? ¿Acaso tienen miedo de que encuentren un lugar donde poder quedarse? ¿Tienen miedo que nadie le abra la puerta de su casa para acogerlos? Bueno, la verdad no sé, pero de que no siguen la recomendación del Maestro no la siguen. Ahora bien, ¿por qué Jesús recomienda esto? Pienso que una posible respuesta es de practicar la humildad, la verdadera humildad de no tener nada consigo y esperar a que el Padre a través de nuestro prójimo nos alimente.
Las misiones, en general, son una experiencia muy bonita e interesante, pero ¿no será más interesante al estilo de como Jesús recomienda?
¿Y qué sucede si no nos quieren en un lugar? Jesús les da la recomendación también (Lucas 10, 10-11): “Pero si entran en un pueblo y no los reciben bien, salgan a la plaza y digan: Hasta el polvo de su pueblo que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos sobre ustedes en señal de protesta.”
¿Cómo son las misiones? ¿Al estilo de Jesús?
Feliz domingo y éxito en las misiones (a los que la hacen al estilo de Jesús).
-La cosecha es abundante, pero los obreros pocos. Rueguen, por tanto, al dueño que envíe obreros a su cosecha. ¡Pónganse en camino! Sepan que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni morral ni sandalias, ni saluden a nadie por el camino.”
Resumamos las instrucciones:
1. No llevar bolsa.
2. No llevar morral.
3. No llevar sandalias.
4. No saludar a nadie en el camino.
¿Hoy en día estas instrucciones se cumplen?
Cualquier que hace un viaje, independientemente que sea una misión o no, se lleva dinero, un morral con la ropa para los días del viaje. Igualmente, puede agregar unos zapatos adicionales por si acaso. ¿Por qué Jesús da estás instrucciones para los misioneros?
Pienso que la respuesta es simple: para evitar cualquier tipo de distracción. Igualmente, indica que no saludes a nadie en el camino, es decir, no interrumpas tu camino, sigue adelante hasta tu destino final.
Pero hay más, veamos un poco más adelante en Lucas 10, 5 – 12: “Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. Si hay allí gente de paz, su paz recaerá sobre ellos; si no, regresará a ustedes. Quédense en esa casa, y coman y beban de lo que tengan, porque el obrero tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa.”
Hoy en día cada congregación tiene una casa en donde llegan los misioneros modernos, donde tienen sus tres comidas seguras, así como un lugar para descansar y tomar un baño. Ciertamente, hay lugares a donde envían misioneros en los que no hay estas comodidades. Yo lo poco que vi, pues vi mucha preparación en cuanto a llevar mucha comida para las misiones. Llegué a ver como solicitaban a las personas colaboración de comida no perecedera para llevar a estos lugares lejanos. Pero ¿por qué no siguen la recomendación de Jesús? ¿Acaso tienen miedo de que encuentren un lugar donde poder quedarse? ¿Tienen miedo que nadie le abra la puerta de su casa para acogerlos? Bueno, la verdad no sé, pero de que no siguen la recomendación del Maestro no la siguen. Ahora bien, ¿por qué Jesús recomienda esto? Pienso que una posible respuesta es de practicar la humildad, la verdadera humildad de no tener nada consigo y esperar a que el Padre a través de nuestro prójimo nos alimente.
Las misiones, en general, son una experiencia muy bonita e interesante, pero ¿no será más interesante al estilo de como Jesús recomienda?
¿Y qué sucede si no nos quieren en un lugar? Jesús les da la recomendación también (Lucas 10, 10-11): “Pero si entran en un pueblo y no los reciben bien, salgan a la plaza y digan: Hasta el polvo de su pueblo que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos sobre ustedes en señal de protesta.”
¿Cómo son las misiones? ¿Al estilo de Jesús?
Feliz domingo y éxito en las misiones (a los que la hacen al estilo de Jesús).
domingo, 3 de abril de 2011
Jesús y los niños
A veces he estado en la calle y veo como un padre (o madre) le está gritando a su hijo(a) porque va lento, porque van tarde, porque no terminó de comer toda la comida, etc. Igualmente, con tristeza veo en las familias como repiten a los hijos de los hijos las cosas desagradables que los padres hicieron a ellos. Es algo complicado, el reto quizá es romper con la cadena de eventos desagradables. Yo no sé si los padres se han dado cuenta de la importancia de sus hijos, es decir, sus hijos son la continuidad de sus vidas, ya que nuestra vida es pasajera.
Jesús, que según los datos que tenemos, no tuvo hijos sabía la importancia de ellos para la sociedad y siempre los quiso a su lado. Veamos un pasaje que se refiere a los niños (Mateo 18, 10): “Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños; porque les digo que sus ángeles en el cielo contemplan sin cesar el rostros de mi Padre del cielo”.
Hay otro pasaje que quizá sea aún más revelador en Marcos 10, 13-16: Trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se indignó y les dijo:
-Dejen que los niños vengan a mí; no lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Entonces Jesús los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos”.
Y peor que un mal padre o madre que reprende irracionalmente a su hijo(a) tenemos a aquellos que los agreden sexualmente, así como los casos de los sacerdotes acusado de pedofilia. Es decir, abusar de la inocencia de un niño quizá sea el pecado más horroroso que puede haber, porque le violentamos lo más preciado que ellos tienen: su inocencia.
Sin embargo, no todas son malas noticias, ciertamente sí hay padres que le dan a sus hijos el tiempo y dedicación que ellos necesitan, así como su tiempo de distracción, que como niños ellos necesitan más que otra cosa.
También hay sacerdotes que sí aman a los niños, a falta de propios, “adoptan” de cierta manera a esos muchachos que se acercan a la misa o a la parroquia.
No son muchos los pasajes en donde Jesús se encuentra con niños, hay casos especiales como el niño de una viuda de Naín (Lucas 7, 11-16) y de la hija de Jairo (Lucas 8, 51-55). En ambos casos, se da a entender que Jesús los resucita.
Para finalizar, quisiera recomendar a los padres y madres, que han caído de una u otra manera en esta página, el libro “Emilio, de la Educación” de Jean-Jacques Rousseau, es una obra impecable acerca de cómo educar a un niño desde edad temprana.
Feliz domingo.
Jesús, que según los datos que tenemos, no tuvo hijos sabía la importancia de ellos para la sociedad y siempre los quiso a su lado. Veamos un pasaje que se refiere a los niños (Mateo 18, 10): “Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños; porque les digo que sus ángeles en el cielo contemplan sin cesar el rostros de mi Padre del cielo”.
Hay otro pasaje que quizá sea aún más revelador en Marcos 10, 13-16: Trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se indignó y les dijo:
-Dejen que los niños vengan a mí; no lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Entonces Jesús los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos”.
Y peor que un mal padre o madre que reprende irracionalmente a su hijo(a) tenemos a aquellos que los agreden sexualmente, así como los casos de los sacerdotes acusado de pedofilia. Es decir, abusar de la inocencia de un niño quizá sea el pecado más horroroso que puede haber, porque le violentamos lo más preciado que ellos tienen: su inocencia.
Sin embargo, no todas son malas noticias, ciertamente sí hay padres que le dan a sus hijos el tiempo y dedicación que ellos necesitan, así como su tiempo de distracción, que como niños ellos necesitan más que otra cosa.
También hay sacerdotes que sí aman a los niños, a falta de propios, “adoptan” de cierta manera a esos muchachos que se acercan a la misa o a la parroquia.
No son muchos los pasajes en donde Jesús se encuentra con niños, hay casos especiales como el niño de una viuda de Naín (Lucas 7, 11-16) y de la hija de Jairo (Lucas 8, 51-55). En ambos casos, se da a entender que Jesús los resucita.
Para finalizar, quisiera recomendar a los padres y madres, que han caído de una u otra manera en esta página, el libro “Emilio, de la Educación” de Jean-Jacques Rousseau, es una obra impecable acerca de cómo educar a un niño desde edad temprana.
Feliz domingo.
domingo, 27 de marzo de 2011
Servir a otros
En nuestra sociedad, al igual que en la antigüedad, hay personas que hacen actividades que nadie más quiere hacer. Así tenemos, por ejemplo, la gente que limpia, que ahora le llamamos servicios generales, personal de mantenimiento, etc. En la época de Jesús era normal tener algunos esclavos para que hicieran los quehaceres de la casa. Una de las actividades que estos esclavos hacían es lavar los pies y manos a los comensales antes de comer, ya que las personas al ir en sandalias por caminos de tierra pues se llenaban lógicamente de polvo los pies. Entonces, creo que así podemos entender la reacción de los discípulos cuando su maestro se arrodilla ante ellos para lavarle los pies. Jesús en ese momento se rebaja de maestro a esclavo.
Veamos parte del pasaje en Juan 13, 4-5: “se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la colocó en la cintura. Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y secárselos con la toalla que llevaba en la cintura.”
“Se quitó el manto”, es decir, se despoja simbólicamente de su posición de maestro, para ser ahora un esclavo.
Por supuesto, esta actitud no es fácil de llevar adelante. Pero, no confundamos las cosas, es decir, no quiero decir con esto que un gerente por ejemplo, debe ir con su coleto a limpiar el piso o lavar el baño, etc. Sin embargo, un gerente sí debe estar a disposición de sus subalternos, si bien no para hacer el trabajo de estos, pero sí para ayudarlos en las dificultades que puedan tener en un momento dado, ya sea por problemas económicos como problemas personales. Ser comprensivo ante una situación dada de un empleado y ayudarlo a solucionarlo puede ser el acto de servicio más elevado en un gerente.
Es normal que estemos pendientes de nuestro lugar, hasta los discípulos discutían entre sí para saber quién estaría a la derecha e izquierda de Jesús, sin embargo, el problema con Jesús es que para poder optar por un lugar muy alto, se tiene que ser muy humilde. ¿Seremos capaces de servir a otros?
Y ahora, los servidores más importantes: Los padres de familia. ¿Cómo debería ser un padre de familia ante su esposa e hijos? ¿Cómo debería ser el comportamiento de una madre en el núcleo familiar?
¿Quiere ser importante? ¿Quiere ser el jefe?, pues Jesús nos dice en Mateo 20, 26-28: “[…] El que quiera ser importante entre ustedes, sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea su esclavo. De la misma manera que el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate de todos”.
Así que estemos dispuestos a servir a otros, quizá este sea el propósito más loable en la vida.
Feliz domingo.
Veamos parte del pasaje en Juan 13, 4-5: “se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la colocó en la cintura. Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y secárselos con la toalla que llevaba en la cintura.”
“Se quitó el manto”, es decir, se despoja simbólicamente de su posición de maestro, para ser ahora un esclavo.
Por supuesto, esta actitud no es fácil de llevar adelante. Pero, no confundamos las cosas, es decir, no quiero decir con esto que un gerente por ejemplo, debe ir con su coleto a limpiar el piso o lavar el baño, etc. Sin embargo, un gerente sí debe estar a disposición de sus subalternos, si bien no para hacer el trabajo de estos, pero sí para ayudarlos en las dificultades que puedan tener en un momento dado, ya sea por problemas económicos como problemas personales. Ser comprensivo ante una situación dada de un empleado y ayudarlo a solucionarlo puede ser el acto de servicio más elevado en un gerente.
Es normal que estemos pendientes de nuestro lugar, hasta los discípulos discutían entre sí para saber quién estaría a la derecha e izquierda de Jesús, sin embargo, el problema con Jesús es que para poder optar por un lugar muy alto, se tiene que ser muy humilde. ¿Seremos capaces de servir a otros?
Y ahora, los servidores más importantes: Los padres de familia. ¿Cómo debería ser un padre de familia ante su esposa e hijos? ¿Cómo debería ser el comportamiento de una madre en el núcleo familiar?
¿Quiere ser importante? ¿Quiere ser el jefe?, pues Jesús nos dice en Mateo 20, 26-28: “[…] El que quiera ser importante entre ustedes, sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea su esclavo. De la misma manera que el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate de todos”.
Así que estemos dispuestos a servir a otros, quizá este sea el propósito más loable en la vida.
Feliz domingo.
domingo, 13 de marzo de 2011
Reformulando la Cuaresma
Veamos primero ¿qué significa Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo anual de conversión y preparación a la Pascua, en la cual nos unimos al pueblo de Israel que peregrinó cuarenta años en el desierto, y a Jesús que pasó cuarenta días en el desierto antes de empezar su ministerio.
En este tiempo litúrgico, la iglesia nos invita a practicar de manera especial tres propuestas de Jesús: dar limosna, hacer oración y ayunar.
Hasta aquí todo parece estar muy bien, sin embargo, veamos que dice Jesús en relación a cada una de las propuestas:
• Dar limosna (Mt 6, 1-4): Cuidado con practicar las buenas obras para ser vistos por la gente, porque entonces su Padre del cielo no los recompensará. Por eso cuando des limosna, no vayas pregonándolo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los alaben los hombres.[…] Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
• Oración (Mt 6, 5-6): Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vean las gentes. […] Tú, cuando ores, entre en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
• Ayuno (Mt 6, 16-18): Cuando ayunen, no anden triste como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que la gente vea que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, de modo que nadie note tu ayuno, sino tu Padre, que está en lo escondido. Y tu Padre, que ve hasta lo más escondido, te recompensará.
¡Hipócritas! En cada texto Jesús dice no hagan como los hipócritas, y entonces, yo me pregunto ¿qué ocurre exactamente durante el tiempo de cuaresma?
Por ejemplo hoy en cada Iglesia hay una “colecta especial” para la “campaña a compartir”, muy bien, eso lo interpreto como “denos su limosna que nosotros somos lo que sabemos cómo administrarla”, entonces todo el mundo al salir del templo tiene que dar una contribución especial para esta campaña. Lo siento por la Iglesia, pero como dice el mismo Jesús: ¡Hipócritas!
Lamentablemente la época de cuaresma se ha vuelto lo opuesto a lo que Jesús invita a hacer: dar limosna en lo secreto, orar en la intimidad de tu habitación, ayunar sin que nadie lo sepa. La época de cuaresma inicia con el miércoles de cenizas, y ¿qué se hace ese día?, te colocan una cruz de cenizas en la frente, te colocan una marca para que TODOS sepan que fuiste a misa. Y no te laves la frente ese día. ¡Hipócritas! Ya recibieron su recompensa.
A los que aún crean en la cuaresma yo le invito a hacer lo siguiente: vaya a misa, pero no de limosna, guárdela y désela sin que nadie sepa a quien considere que lo necesite realmente. Vaya a misa, pero no se quede a ninguna procesión, lleve su procesión por dentro y vaya a su casa y ore al Padre en secreto, en la intimidad de su habitación. Y en cuanto al ayuno, tengan cuidado, no siempre es conveniente a nivel de salud un ayuno estricto, sea flexible y en vez de ayunar regale una comida a una persona que lo necesite realmente, y no lo haga en frente a todo el mundo, hágalo con sigilo, que ni el vecino se entere lo que hizo. Creo que así la “cuaresma” tiene más sentido.
Feliz domingo y suerte en la cuaresma.
La Cuaresma es el tiempo anual de conversión y preparación a la Pascua, en la cual nos unimos al pueblo de Israel que peregrinó cuarenta años en el desierto, y a Jesús que pasó cuarenta días en el desierto antes de empezar su ministerio.
En este tiempo litúrgico, la iglesia nos invita a practicar de manera especial tres propuestas de Jesús: dar limosna, hacer oración y ayunar.
Hasta aquí todo parece estar muy bien, sin embargo, veamos que dice Jesús en relación a cada una de las propuestas:
• Dar limosna (Mt 6, 1-4): Cuidado con practicar las buenas obras para ser vistos por la gente, porque entonces su Padre del cielo no los recompensará. Por eso cuando des limosna, no vayas pregonándolo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los alaben los hombres.[…] Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
• Oración (Mt 6, 5-6): Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vean las gentes. […] Tú, cuando ores, entre en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
• Ayuno (Mt 6, 16-18): Cuando ayunen, no anden triste como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que la gente vea que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, de modo que nadie note tu ayuno, sino tu Padre, que está en lo escondido. Y tu Padre, que ve hasta lo más escondido, te recompensará.
¡Hipócritas! En cada texto Jesús dice no hagan como los hipócritas, y entonces, yo me pregunto ¿qué ocurre exactamente durante el tiempo de cuaresma?
Por ejemplo hoy en cada Iglesia hay una “colecta especial” para la “campaña a compartir”, muy bien, eso lo interpreto como “denos su limosna que nosotros somos lo que sabemos cómo administrarla”, entonces todo el mundo al salir del templo tiene que dar una contribución especial para esta campaña. Lo siento por la Iglesia, pero como dice el mismo Jesús: ¡Hipócritas!
Lamentablemente la época de cuaresma se ha vuelto lo opuesto a lo que Jesús invita a hacer: dar limosna en lo secreto, orar en la intimidad de tu habitación, ayunar sin que nadie lo sepa. La época de cuaresma inicia con el miércoles de cenizas, y ¿qué se hace ese día?, te colocan una cruz de cenizas en la frente, te colocan una marca para que TODOS sepan que fuiste a misa. Y no te laves la frente ese día. ¡Hipócritas! Ya recibieron su recompensa.
A los que aún crean en la cuaresma yo le invito a hacer lo siguiente: vaya a misa, pero no de limosna, guárdela y désela sin que nadie sepa a quien considere que lo necesite realmente. Vaya a misa, pero no se quede a ninguna procesión, lleve su procesión por dentro y vaya a su casa y ore al Padre en secreto, en la intimidad de su habitación. Y en cuanto al ayuno, tengan cuidado, no siempre es conveniente a nivel de salud un ayuno estricto, sea flexible y en vez de ayunar regale una comida a una persona que lo necesite realmente, y no lo haga en frente a todo el mundo, hágalo con sigilo, que ni el vecino se entere lo que hizo. Creo que así la “cuaresma” tiene más sentido.
Feliz domingo y suerte en la cuaresma.
domingo, 6 de marzo de 2011
Que suceda según tu fe
Jesús en varios pasajes habla sobre la fe, por ejemplo cuando sana al criado el oficial romano, Él le dice (Mt 8, 10): “[…] Les aseguro que jamás he encontrado en Israel una fe tan grande […]”. Luego, nos conseguimos con la mujer que pensaba que “sólo tocando su vestido quedaré sana” (Mt 9, 21-22), y efectivamente así fue y Jesús le dice: “Ánimo, hija, tu fe te ha salvado”. Finalmente, tenemos a la mujer pagana y aunque no es israelita Jesús accede a ayudarla con el demonio que poseía a su hija. Y nuevamente Jesús dice: “¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda lo que pides”.
Observemos el detalle de que las personas con tanta fe no son israelitas, son romanos o paganos. Ahora, la contraparte, es decir, los de poca fe. Los discípulos llevan a un niño poseído por un demonio y aunque los discípulos lo intentaron no pudieron expulsarlo, luego de que Jesús expulsa al demonio, los discípulo le pregunta por qué ellos no pudieron; y la respuesta de Jesús no se hizo esperar (Mt 17, 20) “[…] Porque tiene poca fe […]”.
Ahora bien, ¿cómo es nuestra fe? ¿En qué creemos?
Como católico trato de ir con frecuencia a la misa, sin embargo, ir o no ir no limita mi fe, es decir, mi fe no depende de ir o no la iglesia. Mi fe se mueve conmigo cada día, desde el inicio de la jornada, cuando abro los ojos y noto que el Padre me ha regalado un día más. Yo creo firmemente que el Padre vela por cada hijo, pero no como un Padre sobreprotector, sino como un Padre que deja que sus hijos hagan según su pensamiento.
Pero, ¿entonces en qué debemos creer? ¿En Jesús?, es decir, ¿Qué ocurre con las demás religiones que no creen en Jesús? ¿Están condenados a no recibir nada del Padre? Pues no, la respuesta la da el mismo Jesús en los textos antes mencionados. Incluso se sorprende ante tanta fe de un soldado romano y de una mujer pagana. Así que, dejemos de lado esos prejuicios y recordemos que el Padre es uno solo, lo llamemos como lo llamamos y cuando uno de sus hijos le pide algo, Él le responderá Sí o No según lo que considere adecuado.
Feliz domingo.
Observemos el detalle de que las personas con tanta fe no son israelitas, son romanos o paganos. Ahora, la contraparte, es decir, los de poca fe. Los discípulos llevan a un niño poseído por un demonio y aunque los discípulos lo intentaron no pudieron expulsarlo, luego de que Jesús expulsa al demonio, los discípulo le pregunta por qué ellos no pudieron; y la respuesta de Jesús no se hizo esperar (Mt 17, 20) “[…] Porque tiene poca fe […]”.
Ahora bien, ¿cómo es nuestra fe? ¿En qué creemos?
Como católico trato de ir con frecuencia a la misa, sin embargo, ir o no ir no limita mi fe, es decir, mi fe no depende de ir o no la iglesia. Mi fe se mueve conmigo cada día, desde el inicio de la jornada, cuando abro los ojos y noto que el Padre me ha regalado un día más. Yo creo firmemente que el Padre vela por cada hijo, pero no como un Padre sobreprotector, sino como un Padre que deja que sus hijos hagan según su pensamiento.
Pero, ¿entonces en qué debemos creer? ¿En Jesús?, es decir, ¿Qué ocurre con las demás religiones que no creen en Jesús? ¿Están condenados a no recibir nada del Padre? Pues no, la respuesta la da el mismo Jesús en los textos antes mencionados. Incluso se sorprende ante tanta fe de un soldado romano y de una mujer pagana. Así que, dejemos de lado esos prejuicios y recordemos que el Padre es uno solo, lo llamemos como lo llamamos y cuando uno de sus hijos le pide algo, Él le responderá Sí o No según lo que considere adecuado.
Feliz domingo.
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